Gonzalo Brunete
julio 7, 2025

Romperse un hueso no es algo que uno planee. Un mal paso, una caída tonta o un golpe fuerte y ¡zas! Fractura al canto. Pero lo que muchos no saben es que lo más importante no termina cuando te quitan el yeso… ahí es donde empieza el verdadero trabajo: la rehabilitación.
En este artículo te cuento los tipos más comunes de fracturas y cómo la fisioterapia te puede ayudar a recuperarte bien, sin secuelas y listo para volver a tu rutina.
Una fractura es cuando un hueso se rompe. Así de simple. Puede ser una rajadura leve o una rotura completa y escandalosa. A veces ni te das cuenta en el momento (como en las fracturas por estrés), y otras veces… bueno, es imposible no notarlo.
No todas las fracturas son iguales. Aquí te dejo las más frecuentes:
El hueso se rompe, pero no atraviesa la piel. Suele ser más “limpia” y más fácil de tratar.
El hueso rompe la piel y sale al exterior. Sí, suena feo. Es más delicada y con riesgo de infección.
El hueso se hace pedacitos. Literal. Es más compleja y suele requerir cirugía.
No se da por un golpe, sino por sobrecarga. Muy común en runners o deportistas.
Típica en niños. El hueso se dobla y se rompe parcialmente, como una ramita verde.
Aquí es donde entra la fisioterapia, y no, no es opcional si quieres recuperar el 100% de tu movilidad. Cuando te quitan el yeso o te dan el alta después de una cirugía, el hueso está unido, sí… pero el músculo está débil, las articulaciones rígidas, y probablemente no puedas ni mover bien la zona.
La buena noticia: con una rehabilitación adecuada, vas a volver a estar como nuevo (¡o mejor!).
Aunque no puedas mover el hueso roto, se pueden trabajar otras zonas para que no se te atrofie todo:
Aquí empieza lo bueno. Es momento de recuperar movilidad, fuerza y confianza en la zona:
Cuando ya puedes moverte sin tanto dolor, se trabaja:
No apures los tiempos. El cuerpo necesita su ritmo.
Sigue el plan de tu fisioterapeuta. Nada de “yo ya me siento bien, me largo a correr”.
Sé constante. La rehabilitación es un proceso, no magia.
Muévete dentro de lo posible. Aunque estés inmovilizado, no te quedes todo el día tirado.
Una fractura no se cura solo con reposo. Lo que viene después es tan importante como el primer paso. Con la ayuda de un buen fisioterapeuta vas a poder recuperar tu movilidad, tu fuerza y, sobre todo, la confianza en tu cuerpo.
¿Te rompiste un hueso? No te preocupes, con la fisioterapia adecuada, vas a volver a hacer lo que más te gusta sin miedo. 💪